Recorta corazones de papeles de colores. Tritúralos y bébete el cóctel.
Afila los lápices de madera y escribe tu nombre, solo el tuyo.
No tengas miedo al horror vacui. Mejor solo que mal acompañado, dicen.
Se desliza el grafito en la arpillera desde el centro del plano.
Ahí. Ahí has de estar. Todo lo demás... que te rodee. No tengas miedo.
Pero... ¡el nombre sigue solo en el centro!
Dale tiempo. Será rodeado.
Trozos de papeles blancos dieron el vuelo. Y como un suave beso se adhirieron a la tela.
No se lee tu nombre. Ha sido cubierto. Y desaparece.
Una gota de tinta recorre el lienzo.
Dori, me encanta este! No le tengas miedo al horror vacui...
ResponderEliminarEs poesía visual sin necesidad de fotos ni montajes, escribes lo que haces! :)
^^
ResponderEliminarEn realidad es un poema de desamor.
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