jueves, 9 de diciembre de 2010
sábado, 27 de noviembre de 2010
martes, 19 de octubre de 2010
MI-LO-VE
Ojos brillantes ocultos en penumbra.
Olor al dulce cuerpo del deseo.
Vibran con fuerza tambores en tu pecho.
Se para el tiempo...y lo eres todo...
solo con la cálida señal de un beso.
Olor al dulce cuerpo del deseo.
Vibran con fuerza tambores en tu pecho.
Se para el tiempo...y lo eres todo...
solo con la cálida señal de un beso.
Volando quedan los sueños
Cartas a los sueños
Quiero ser capitan y surcar tus mares.
Navegar entre tus aguas de pura sal que hieren mis heridas.
Ahogarme y seguir viviendo.
Navegar entre tus aguas de pura sal que hieren mis heridas.
Ahogarme y seguir viviendo.
domingo, 17 de octubre de 2010
No te enamores

No te enamores.
De mí,
no te enamores.
No te fijes en una mirada inquieta,
en unos ojos tan grandes como pequeños.
No te enamores del contorno que dibuja cada aleteo de pestañas
pintado con soltura cada mañana.
No te enamores del sonido.
De mi voz.
De mi risa.
De mi respiración.
Escuchas pero no oyes. Y,
has de oir, sólo me has de oir.
Porque de mí,
no te enamores.
No te enamores de dos puntos.
Dos pequeños círculos
que ilustran, identifican y embellecen mi rosto.
No te enamores de unos labios a los que no vas a amar.
No beses ni dejes tu miel en una herida que sangra
y luego
te marchas con la sed saciada.
Ya que tú
haces que quiera
que tú,
tú,
tú y tú,
de mí, no te enamores.
No observes los gestos de unas manos que vienen y van
y no saben donde acabaran asentadas.
Puedes tocarlas.
Puedes verlas.
Puedes olerlas.
Puedes besarlas.
Y también, puedes evitarlas.
No te enamores de la alegría,
la ansiedad, de la fúria, la paciencia, la sinceridad...
y de todas mis personas.
Enamorarte de mí es presentarte a cada una de mis mujeres.
Sacarlas, reunirlas, hablarles, oirlas, amarlas, entenderlas, ayudarlas, odiarlas, besarlas, mirarlas y observarlas, educarlas, enamorarlas y guardarlas.
Pero... tú... de mí, no te enamores.
No pienses que la carnosidad,
la calidez
y ternura de mis labios son perfectos,
cuando los abandonas a la suerte de bocas ajenas
dispuestas a quererlos y siendo rechazados por que les digo:
de mí no te enamores.
No acaricies mi espalda desnuda
como buscando el camino en un mapa,
porque te perderás en un laberinto de dudas y conclusiones.
No te enamores de una mujer fantasma que danza por la vida repartiendo sonrisas, verdades y amor.
No la mires.
No la escuches.
No la creas.
Hoy es ella pero mañana no.
Yo quiero que de mí te enamores
para pensar y decirte después:
de mí, no te enamores.
miércoles, 13 de octubre de 2010
lunes, 20 de septiembre de 2010
Hoy dejé de ser yo

Ver con ojos que no son los tuyos.
Amar con el corazón de otra persona.
Hablar y dejar de hacerlo, por no decir lo que no quieren oír.
Construir sueños en el aire en los que desapareces como protagonista.
Desear algo. Decidir. Elegir. Y... te hacen cambiar de idea.
Querer hacer fácil lo difícil, y convertirse en imposible.
¿Qué sucede cuando dejamos de ser nosotros mismos y los demás quieren manejar tu vida?
Yo por mí misma en ocasiones dejo de ser yo, y si sumo que por los demás también dejo de serlo... me he quedado en nada.
¿Dónde quedaron las fuerzas sobrehumanas de subir y levantar cabeza?
¿Dónde están los oídos sordos que oían pero no escuchaban?
¿En qué momento se encuentra la razón a corde con el cuerpo, su cabeza, su sentir y su corazón?
Hay gente sin almas y almas sin cuerpos. En ocasiones no sé en cual de las dos me encuentro, pero en ningun momento... estoy completa.
Cuidado con quien hablas, puedo no ser yo.
domingo, 8 de agosto de 2010
Con punta fina
Recorta corazones de papeles de colores. Tritúralos y bébete el cóctel.
Afila los lápices de madera y escribe tu nombre, solo el tuyo.
No tengas miedo al horror vacui. Mejor solo que mal acompañado, dicen.
Se desliza el grafito en la arpillera desde el centro del plano.
Ahí. Ahí has de estar. Todo lo demás... que te rodee. No tengas miedo.
Pero... ¡el nombre sigue solo en el centro!
Dale tiempo. Será rodeado.
Trozos de papeles blancos dieron el vuelo. Y como un suave beso se adhirieron a la tela.
No se lee tu nombre. Ha sido cubierto. Y desaparece.
Una gota de tinta recorre el lienzo.
Afila los lápices de madera y escribe tu nombre, solo el tuyo.
No tengas miedo al horror vacui. Mejor solo que mal acompañado, dicen.
Se desliza el grafito en la arpillera desde el centro del plano.
Ahí. Ahí has de estar. Todo lo demás... que te rodee. No tengas miedo.
Pero... ¡el nombre sigue solo en el centro!
Dale tiempo. Será rodeado.
Trozos de papeles blancos dieron el vuelo. Y como un suave beso se adhirieron a la tela.
No se lee tu nombre. Ha sido cubierto. Y desaparece.
Una gota de tinta recorre el lienzo.
domingo, 18 de julio de 2010
Fin de semana corto
Abandono las critalinas aguas del atlántico en una cajita de lata.
Cruzo la frontera de provincias que divide mi vida y mi corazón.
Vuelvo a la calor, ... y a mis pensamientos ...
Cruzo la frontera de provincias que divide mi vida y mi corazón.
Vuelvo a la calor, ... y a mis pensamientos ...
martes, 13 de julio de 2010
Agujeros en el saco I
No hay cara más dura.
Se cae al suelo al tropezar con tus propias mentiras.
Limpiándote el bigote, continúas el cuento con mesura.
Aquí, más cerca, resbalan lágrimas de pensamientos recubiertos de ira.
Se cae al suelo al tropezar con tus propias mentiras.
Limpiándote el bigote, continúas el cuento con mesura.
Aquí, más cerca, resbalan lágrimas de pensamientos recubiertos de ira.
miércoles, 7 de julio de 2010
Me faltan dedos
Cinco dedos en mi mano.
Con solo diez no me basto.
Vienen veinte, treinta o más del doble.
Hay días en que no sé contar dedos.
Hay dedos sinceros. Hay dedos rotos.
Hay y no hay dedos.
Dedos que atraviesan el pecho y presionan mi corazón,
haciendo sangrar las yagas que tienen media costura.
Dedos que ocultan mi visión de parte de mi vida.
No soy consciente de lo que veo. No soy yo ahora. Es ella.
¿En qué momento seré yo?
En el momento en que lo sea, por favor, avísame con el dedo.
Con solo diez no me basto.
Vienen veinte, treinta o más del doble.
Hay días en que no sé contar dedos.
Hay dedos sinceros. Hay dedos rotos.
Hay y no hay dedos.
Dedos que atraviesan el pecho y presionan mi corazón,
haciendo sangrar las yagas que tienen media costura.
Dedos que ocultan mi visión de parte de mi vida.
No soy consciente de lo que veo. No soy yo ahora. Es ella.
¿En qué momento seré yo?
En el momento en que lo sea, por favor, avísame con el dedo.
lunes, 28 de junio de 2010
La clase de arte
Pestañas parpadeantes que vuelan entre timbales.
Olor a risas agudas que bañan en altibajos las paredes blancas.
Magenta. Cian. Amarillo. Blanco. Negro. Un plato y un pincel.
Tortugas, pingüinos y pulpos comparten una casita de barro.
Llueven flores a diario, y brotan tormentas en jarrones.
Todo vale. Ellos lo ven así.
(A mis niños del taller de arte)
Olor a risas agudas que bañan en altibajos las paredes blancas.
Magenta. Cian. Amarillo. Blanco. Negro. Un plato y un pincel.
Tortugas, pingüinos y pulpos comparten una casita de barro.
Llueven flores a diario, y brotan tormentas en jarrones.
Todo vale. Ellos lo ven así.
(A mis niños del taller de arte)
viernes, 18 de junio de 2010
Agujero I
Gotas de colores reflejadas en mis pétalos,
dibujan siluetas de ánimas ausentes,
en el hondo y llano corazón perdido.
dibujan siluetas de ánimas ausentes,
en el hondo y llano corazón perdido.
Cara paso
Miles de pasos caminan por las laderas de tu rostro.
Pies que pasean de puntillas acariciando tu boca.
Se paran. Y formando un círculo comienza el ritual.
Uno a uno pisa fuertemente hasta sellar tus labios.
¡No podrán salir más mentiras ni verdades maquilladas!
Pies que pasean de puntillas acariciando tu boca.
Se paran. Y formando un círculo comienza el ritual.
Uno a uno pisa fuertemente hasta sellar tus labios.
¡No podrán salir más mentiras ni verdades maquilladas!
Canción de cama.
Duermen las ánimas heridas del fuego de la noche.
Se apagan las luces estelares que caen atraídas a la piel de la tierra marchita.
-Pio, pio, pio.
Oigo la cancíon de un pájaro al que le han robado el sueño.
-Ven. Acércate a mi cama. Cántame al oído.
Se apagan las luces estelares que caen atraídas a la piel de la tierra marchita.
-Pio, pio, pio.
Oigo la cancíon de un pájaro al que le han robado el sueño.
-Ven. Acércate a mi cama. Cántame al oído.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



